El interior de Valencia, donde vivo, siempre ha tenido una gran variedad de recursos naturales. La hierba, la caña y otras fibras vegetales permitían a los habitantes tejer y trenzar los utensilios que necesitaban para su vida cotidiana. El esparto era la fibra más importante de mi zona.
Durante los últimos veinte años he encontrado y estudiado una sorprendente variedad de cestas trenzadas, bolsos, redes, alfombras, jaulas, zapatos y sombreros, entre muchos otros objetos. Es sorprendente que este material, tan apreciado a lo largo de los siglos, fuera abandonado casi por completo después de 1960. Inspirado por los artesanos locales y la naturaleza que me rodea, exploré las tradiciones establecidas que me llevaron hacia el desarrollo de diseños contemporáneos.